miércoles, 28 de octubre de 2009

Proclama

(Sacando del cajón viejos papeles, apareció éste, escrito con tanta pasión... Fue para mí un año decisivo, que me marcó para el resto de mis días. Aún hoy comparto lo que dice, y no ha cambiado en nada mi actitud frente al mundo. Quise compartirlo a pesar de los años...)


Estoy cansada de tener que escribir sólo porque me lo mandan, o tener que hacer que mis poemas tengan rima o no sean reiterativos. Ahora escribiré a mi antojo y placer. Tal vez no tengan sentido mis palabras para otros, pero son de una validez desmedida para mí en estos momentos tan difíciles por los que estoy pasando.

No me creo buena en nada. No tengo poder de convicción. Huyo de las personas y me encierro en mi misma. Aparezco y desaparezco como si hiciera magia; pero siempre estoy ahí, en el recuerdo de las personas en alguna parte que desconozco. Y no entiendo porqué la gente se empeña en preocuparse por alguien que en verdad no le importa. No necesito que venga la persona que me vio tropezar y caer, sin que eso le conmoviera en absoluto, a decirme que no se había dado cuenta de nada. Personas así son las que abundan en estos tiempos, personas así son de las que huyo y de las cuales me resigno a ser parte. Eso no va con migo, con mis principios. Tengo valor por la gente y por la verdad, un valor que nadie puede comprar con fingidas preocupaciones, ni con preguntas vanas, retóricas, huecas y sin contenido emocional.

Los seres humanos nos valemos de las emociones, de lo que sentimos. No podríamos vivir sin afectos; algo nos mantiene vivos y despiertos, con esas ganas de hacer que nuestros sueños, planes, objetivos, expectativas, se cumplan.

Mi razón de ser no es material, va muchísimo más allá de eso. No es razón de vanagloria para mí, es una simple verdad que, sinceramente, no sé si es buena, mala, descalificativa o qué.

Si es que hay una razón para ser, creo que la mía es proteger lo que me dio la vida, proteger la naturaleza. Es vivir para que este mundo que podría ser paradisíaco, lo sea y no sea destruido por intereses materiales personales, denigrantes, de poder, de excesiva locura y cinismo.

ïsnadi (2007)



martes, 20 de octubre de 2009

Y su aroma


Y su aroma inundó mi día...
Hundió suavemente su cabeza
en mi cuello.
Qué dicha!
Cuánta pasión rendidamente tierna!

jueves, 15 de octubre de 2009

La Verdad

Busco la Verdad (simplemente basta definirla como la NO mentira), que aquellos que tan cómodamente están bajo un sopor de mentiras fabricadas a medida, alcancen un atisbo de luz.
Despierten a la luz de la Verdad!

domingo, 11 de octubre de 2009

Qué se yo

Es el primer poema que publico. Espero les guste.

Qué se yo
qué siento por tí
y hasta por mí.
Si no soy nada
ni tú, tampoco
qué importa
por qué ha de importar
que te quiera
que te odie
que te piense
que te busque
que me muera.

Ïsnadi

El comienzo

Quiero definir brevemente la Poesía de las palabras como LA CREACIÓN RÍTMICA DE BELLEZA. Su único árbitro es el Gusto. Con el Intelecto o con la Conciencia sólo tiene relaciones colaterales. Sólo incidentalmente le concierne cualquier relación con el Deber o con la Verdad... Aquel placer que es el más puro inmediatamente, el que eleva más y es el más intenso, es el derivado, lo sostengo, de la contemplación de la Belleza... (donde) sólo hallamos posible lograr aquella deleitosa elevación o excitación, del alma, que reconocemos como el Sentimiento Poético, fácilmente distinguible de la Verdad, que es la satisfacción de la Razón, y de la Pasión, que es la excitación del corazón... (Del ensayo sobre “Los principios poéticos” de Edgar Allan Poe).