domingo, 11 de octubre de 2009
El comienzo
Quiero definir brevemente la Poesía de las palabras como LA CREACIÓN RÍTMICA DE BELLEZA. Su único árbitro es el Gusto. Con el Intelecto o con la Conciencia sólo tiene relaciones colaterales. Sólo incidentalmente le concierne cualquier relación con el Deber o con la Verdad... Aquel placer que es el más puro inmediatamente, el que eleva más y es el más intenso, es el derivado, lo sostengo, de la contemplación de la Belleza... (donde) sólo hallamos posible lograr aquella deleitosa elevación o excitación, del alma, que reconocemos como el Sentimiento Poético, fácilmente distinguible de la Verdad, que es la satisfacción de la Razón, y de la Pasión, que es la excitación del corazón... (Del ensayo sobre “Los principios poéticos” de Edgar Allan Poe).
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