La noche no era el sueño
era su boca
era su hermoso cuerpo despojado
de sus gestos inútiles
era su cara pálida mirándome en la sombra.
La noche era su boca
su fuerza y su pasión
era sus ojos serios
esas piedras de sombra
cayéndose en mis ojos
y era su amor en mí
invadiendo tan lenta
tan misteriosamente.
Por Idea Vilariño
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Gracias por la dedicatoria, je, saludo, pienso que los mejores poemas son los que no escribe uno, sino los que escribe la pasión desbocada nuestros ensueños
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